Convocatoria Sábado 18 de Noviembre por los Congregantes difuntos


Sábado día 18 a las 12 horas,
Celebración de la Santa Misa en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, calle del Carmen nº 10, a fin de elevar sufragios por todos los Congregantes difuntos, especialmente por los fallecidos desde noviembre del pasado año.

A continuación, como de costumbre, nos reuniremos en la Cafetería Europa, para departir en un momento de alegre convivencia.

Triduo de San Federico



DIA PRIMERO
Oración preparatoria.
¡Oh Dios, que te dignaste llamar al conocimiento de tu nombre a multitud de paganos y herejes por el celo de tu Santo Mártir y Pontífice Federico! Concede propicio que experimentemos la protección de aquel a quien celebramos como nuestro Patrono celestial. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unión con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Así sea.
Salmo.
Escucha, Oh Dios mío, mi súplica, atiende mi oración. Desde los últimos términos de la tierra clamé a Ti; cuando mi corazón se hallaba más angustiado, Tú me colocaste sobre una alta peña. Tú fuiste mi guía, pues eres mi esperanza y baluarte fortísimo contra el enemigo.
                Padre nuestro, que estás en los Cielos…
                Dios te salve, María…
                Gloria al Padre…

Meditación.
Piérdase todo y dejemos todas las cosas vanas y démonos por entero a la sola investigación de la verdad. La vida es miserable y la muerte, incierta. Si ésta nos sorprende de repente, ¿en qué estado saldríamos de aquí? ¿Y dónde aprenderíamos lo que aquí descuidamos aprender? ¿Acaso más bien no habríamos de ser castigados por esta negligencia?
No en vano, se difunde por todo el orbe el gran prestigio de la autoridad de la fe cristiana. Nunca hubiera hecho Dios tantas y tales cosas por nosotros si con la muerte del cuerpo se terminara también la vida de alma. ¿Por qué, pues, nos detenemos en dar de mano a las esperanzas del siglo y consagramos por entero a buscar a Dios y la vida feliz?
Jaculatoria.
Glorioso mártir San Federico, Patrono nuestro: ampáranos en nuestras angustias y anhelos espirituales.
                (Pídase la gracia especial que se desee.)
Oración final.
¡Oh Dios, cuyo honor defendió el glorioso Pontífice Federico muriendo a manos de los impíos! Conceded por su intercesión que podamos resistir a los deleites del pecado con la razón de la mente y que no nos haga temer ninguna adversidad de este mundo. Por Nuestro Señor Jesucristo. Así sea

[Hemeroteca] 1959. La Congregación peregrina a Lourdes y Roma


En 1959 la Congregación de San Federico peregrinó a Roma, "en homenaje a Su Santidad el Papa (Juan XXIII, recientemente elegido), y para que su primera bandera, confeccionada por la madres adoratrices, sea bendecida por el cardenal Tedeschini, presidente honorario y cofundador de la Congregación."

Presidentes de la Congregación





D. Federico Ramos de Molins y Cardenal Federico Tedeschini (cofundadores)
D. Federico Santander
D. Federico Romero Sarachaga
D. Federico Muelas y Perez de Santa Coloma
D. Federico Silva Muñoz
D. Federico Carlos Sainz de Robles y Correa
D. Federico Carlos Sainz de Robles y Rodríguez
D. Federico Fernández de Buján Fernández (en la actualidad)

San Federico en la Basílica de Notre-Dame de Ginebra



Vidrieras de la Basílica de Notre-Dame de Ginebra, muy cerna de la puerta lateral de la derecha, mirando hacia el altar. Corresponde San Federicus, como indica la leyenda al pie de la imagen.

Estandarte de la Congregación


Con D. Adolfo Lafuente Guantes, párroco de Ntra Sra del Carmen y San Luis.

Oración compuesta por San Federico a la Santísima Trinidad


San Federico compuso una oración a la Santísima Trinidad, que se rezó durante mucho tiempo en los Países Bajos. Una prueba de la fama de santidad de que gozaba, es el poema que su contemporáneo, Rabano Mauro, consagró a sus virtudes.

La oración a la Trinidad
En las actas que transcriben los Bolandistas se hace referencia a la oración a la Ssma. Trinidad compuesta por el santo; sin embargo, los propios estudiosos no están del todo seguros de cuál es el texto de esa oración. Dan como posible el siguiente:
Aeternus est Pater, aeternus est Filius, aeternus est Spiritus Sanctus;
distinctio enim in personis, unitas cognoscitur in natura.
Omnipotens Pater, omnipotens Filius , omnipotens et Spiritus Sanctus.
Trinum quidem nomen , sed una virtus, et potentia.
Filius a Patre incomprehensibiliter genitus,
Spiritus Sanctus a Patre et Filio ineffabiliter procedens,
potestas non accidens, sed perpetua et individua manens,
summitas sociabiliter, regnum sine fine, gloria sempiterna,
quae sola creat, sola peccata dimittit, et caelorum regna concedit. Amen

[una traducción tentativa, aunque hay alguna que otra expresión difícil de volcar en español:

El Padre es eterno, el Hijo es eterno, el Espíritu Santo es eterno;
la distinción en las personas, la unidad es reconocida en la naturaleza.
El Padre es omnipotente, el Hijo es omnipotente, el Espíritu Santo es omnipotente;
Tres en el nombre, pero una sola fuerza y poder.
El Hijo es inaprehensiblemente engendrado desde el Padre,
mientras el Espíritu Santo inefablemente procede del Padre y del Hijo,
la potestad no disminuye, sino que permanece perpetua e indivisa,
grandeza comunicada, reino sin fin, gloria sempiterna,
que sola crea, sola perdona los pecados, y el reino de los cielos concede. Amén.]

Vida de San Federico

Imagen de San Federico en una de las capillas laterales 
de la Iglesia del Carmen en Madrid, 
obra del escultor valenciano Enrique Bellido

San Federico
Obispo de Utrecht y mártir


Nació hacia el año 790 en el castillo de Adelensee de la aldea de Sexberum en la Frisia (noroeste de Holanda) y murió en Utrecht, el año 838. Vivió en el seno de una noble familia de Frisia, siendo nieto de Aldogilio, rey de los frisones. Siguió fielmente su vocación al estado eclesiástico entre el clero de la Iglesia de Utrech, perteneciendo siempre al clero secular. Era generoso con los pobres, hospitalario con los viajeros, y sacrificado en sus visitas a los enfermos. Entregado a la vida de oración. 


En el año 820 es elegido obispo de Utrecht, a la muerte del obispo Ricfredo, y se lanza a recorrer todo el territorio que le ha sido confiado. En todas partes trabaja en la reforma de las costumbres de sus diocesanos, y de una manera especial lo hace en la isla de Walcheren, donde reinaba lo que consideraba la más burda inmoralidad. Evangelizó las provincias septentrionales de la Frisia y de la Wallacria, ennobleciendo las costumbres de aquellos pueblos y convirtiéndolos a la fe católica.


Cuando ya casi había recorrido toda la diócesis, un día, el 17 de Julio del año 838, mientras estaba dando gracias de la Misa, dió su sangre y su vida por Jesucristo, al golpe de las espadas de dos asesinos comprados por la emperatriz Judit, de Aldorf, vengándose así del celo y libertad apostólica con que el Santo la reprendía su conducta escandalosa.
Está enterrado en la cripta de la Catedral de Utrecht.